Muchos no habrán oído hablar de aquella prueba de conducción todoterreno y aventura que hace cuatro décadas abría los telediarios y se convertía en el sueño de muchos aventureros y aficionados a la conducción extrema. Los Land Rover pintados en el color amarillo de la firma Camel, se abrían paso por los territorios más inhóspitos del planeta, con dos representantes de cada país a bordo y nos hacía soñar con ser partícipes de esa impresionante aventura. La primera edición se celebró en 1980 y se ideó como un evento único en el que participaron tres equipos alemanes conduciendo Jeep CJ6 para atravesar la selva amazónica. La repercusión mediática fue tal que al año siguiente volvió a disputarse pero con un carácter muy

En la segunda edición, celebrada en 1981 en la isla de Sumatra, los vehículos utilizados fueron los Range Rover V8 y ya no eran solo alemanes los equipos participantes. En esta ocasión Land Rover solo cedió los coches y no fue hasta 1982 cuando entró como patrocinador del Camel Trophy, nuevamente con los Range Rover V8 aunque un año más tarde fueron sustituidos por los Land Rover Series III hasta llegar a utilizar todos los modelos que iba lanzando al mercado la marca británica, desde el Discovery, al Defender, para finalizar con el Freelander en la última edición.
España entra en el Camel Trophy

Hay que resaltar que esta aventura no era como cualquier otra competición del automóvil tipo raid, porque los participantes no debían buscar patrocinadores, preparar su coche o hacer el más mínimo desembolso. Los dos componentes del equipo de cada país eran elegidos a lo largo de un proceso de selección con pruebas de todo tipo, desde resistencia física a liderazgo, además de supervivencia y conducción, siempre en inglés. En 1982 España inicia el proceso de selección para elegir al primer equipo que iba a participar al año siguiente en Zaire. Yo, todavía estudiante con 18 años y mi recién estrenado carné de conducir, envié mi solicitud que, por supuesto, no fue contestada. En aquel momento ni en el más optimista de mis sueños podía imaginar que diez años más tarde iba a estar en la isla de Borneo, viviendo aquella increíble aventura como periodista, en la edición de Sabah Malasia 1993.

El periodista, atleta y aventurero Miguel de la Quadra-Salcedo se convirtió en una especie de “capitán” y el “alma” de los equipos españoles durante todas las ediciones en las que participó nuestro país, hasta la última con coche, en Patagonia 1998 con los Freelander. Pep Vila era el director técnico y encargado de coordinar las selecciones de los participantes españoles en las duras pruebas que debían superar. Entre los participantes españoles en alguna de las ediciones están Jaime Puig, años más tarde director de competición de Seat, Fernando Murube, que después de participar pasó a ser coordinador en España, Alvaro Bultó, aventurero tristemente fallecido en un salto BASE y muchos otros hombres y mujeres que hicieron de la aventura su forma de vida.
