La temporada 2025-26 del Real Sporting de Gijón se presentó, una vez más, cargada de ilusión… pero también de exigencia. El conjunto rojiblanco afrontó un nuevo curso en Segunda División tras varios años alejados de la élite, una situación que contrasta con la historia y el peso de un club centenario acostumbrado a competir al máximo nivel.
Después de varias campañas irregulares en la categoría de plata, el Sporting encaró este proyecto con la necesidad de dar un paso adelante y consolidar una candidatura real al ascenso. Y es que, pese al paso del tiempo, el objetivo no cambió: regresar a Primera División, el lugar que muchos consideran natural para una entidad con tanta tradición, masa social y legado en el fútbol español. Porque si algo queda claro en Gijón es que el objetivo nunca cambia: devolver al Sporting al lugar que se merece.
El mercado de fichajes del Real Sporting de Gijón en la temporada 2025-26 fue relativamente continuista, con movimientos enfocados más en reforzar posiciones concretas que en una gran revolución de la plantilla.
El club apostó por incorporar jugadores como Lucas Perrin, Alex Corredera, Justin Smith, Pablo Vázquez, Oscar Cortés o Mamadou Loum, buscando mejorar el nivel competitivo del equipo. Así como fichar a César Gelabert y Jonathan Dubasin o renovar la cesión de Jordy Caicedo, que ya habían formado parte de la plantilla la temporada anterior en calidad de cedidos. A estos fichajes hay que sumarle la incorporación de Amadou Matar, recién subido del filial.
En líneas generales, fue un mercado marcado por ajustes y oportunidades (cesiones, jugadores contrastados en la categoría), con el objetivo de construir un bloque más sólido y competitivo sin grandes alardes económicos.