Aeris

Hay lugares que no aparecen en ningún mapa, rincones del universo donde la realidad decide rendirse ante la imaginación. Aeris es uno de ellos.

Aquí, los senderos no atraviesan la tierra, sino el aire. Puentes de cristal se extienden entre islas flotantes cubiertas de vegetación, suspendidas sobre un abismo de nubes y luz. El agua cae en cascadas infinitas que nunca llegan al suelo, perdiéndose en un horizonte que parece no tener fin.

Los viajeros no caminan… flotan, se deslizan, sueñan. Algunos, como los guardianes alados, han aprendido a dominar el viento, convirtiéndose en parte del paisaje. El silencio solo se rompe por el murmullo del aire y el eco lejano de las alturas.

Dicen que quien cruza estos caminos no vuelve siendo el mismo. Porque en Aeris no solo se viaja a un lugar imposible… se viaja también hacia dentro de uno mismo.

Aeris, la ciudad flotante

Bienvenidos a Aeris, la ciudad que nunca toca el suelo.
Suspendida entre nubes eternas, Aeris es un lugar donde los edificios flotan unidos por puentes de cristal. Sus habitantes han aprendido a controlar corrientes de aire para desplazarse.
Qué ver:
El Mercado del Viento, donde los objetos levitan Las Torres Giratorias, que cambian de posición cada día
Consejo del viajero:
Nunca mires hacia abajo demasiado tiempo… podrías marearte (o cuestionar la gravedad).

Drakenhall, la ciudad de los dragones

En Drakenhall, los dragones no son leyendas… son vecinos.

Conviven con humanos en una ciudad medieval donde el cielo siempre está en movimiento.

Qué hacer:

  • Volar sobre la ciudad (si consigues un dragón dispuesto)
  • Visitar la Biblioteca Ígnea

 

Consejo:
No hagas contacto visual con un dragón… a menos que quieras conversación.