Menú Cerrar

Hablar hoy del Real Sporting de Gijón es hacerlo desde una mezcla incómoda de sentimientos. Por un lado, existe una afición que nunca falla, que sigue llenando Estadio El Molinón incluso en los momentos más grises. Por otro, un proyecto deportivo que no termina de dar el salto necesario para competir por el ascenso. La sensación de estancamiento empieza a calar, y lo preocupante no es solo la clasificación, sino la falta de una identidad clara dentro del campo. Aun así, el Sporting tiene algo que no se puede comprar: una base social sólida y una historia que obliga a no rendirse. La pregunta ya no es si se puede volver a Primera, sino cuándo se va a empezar a construir de verdad ese camino.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *