A finales del siglo XX, la firma francesa Panhard & Levassor introdujo una innovación conocida como el «Sytéme Panhard». Mientras otros inventores experimentaban con configuradores poco eficientes, ellos establecieron la disposición que definiría al automóvil moderno: motor delantero, embrague operado por pedal y tracción en las ruedas traseras.
Esta estructura no solo mejoró la distribución de pesos y la refrigeración del motor, sino que permitió que el vehículo dejara de ser un «carruaje sin caballos» para convertirse en una máquina con identidad propia, capaz de dominar las primeras competencias de resistencia en Europa. También fue el primer coche en producción oficial en toda la historia