
Petra, situada en el desierto de Jordania, fue fundada por los edomitas en el siglo VIII a.C. y alcanzó su esplendor con los nabateos desde el siglo VI a.C., gracias a su ubicación estratégica en rutas comerciales entre Oriente y Occidente. Su nombre significa “excavada en piedra”, ya que no fue construida, sino tallada directamente en la roca.
Fue una ciudad rica y próspera, llegando a albergar más de 30.000 habitantes. Inicialmente tuvo un carácter funerario, con numerosas tumbas excavadas en la roca, y después evolucionó hacia un importante centro comercial que cobraba peajes a las caravanas.
Entre sus características más destacadas:
- Solo el 20% de la ciudad está excavado; el resto sigue enterrado bajo arena.
- Cuenta con monumentos como el Tesoro, el Monasterio y un teatro excavado en roca con capacidad para 5.000 personas.
- Está protegida por el cañón del Siq, con relieves que reflejan su actividad comercial.
- Los nabateos desarrollaron complejos sistemas hidráulicos para abastecerla de agua.
- Era una sociedad politeísta, con dioses como Dushara.
Petra comenzó a decaer a partir del siglo VI d.C. debido a cambios en las rutas comerciales y desastres naturales, quedando abandonada y olvidada durante siglos hasta su redescubrimiento en el siglo XIX por Johann Ludwig Burckhardt.
Hoy es Patrimonio de la Humanidad y una de las siete maravillas modernas del mundo, destacando también por la orientación astronómica de algunos de sus edificios, alineados con solsticios y equinoccios.
