Las “carboneras” de La Camocha estaban directamente ligadas a la actividad de la mina y formaban una parte esencial del proceso del carbón. Eran zonas donde se almacenaba, clasificaba y, en muchos casos, se cargaba el carbón antes de su transporte. Allí se acumulaban grandes montones de mineral, creando un paisaje muy característico, oscuro y polvoriento, que durante décadas formó parte del día a día del barrio.
En estas áreas trabajaban tanto mineros como otros operarios encargados de mover, seleccionar y preparar el carbón. Era un trabajo duro, expuesto al polvo y a condiciones exigentes, pero fundamental para que el carbón pudiera salir al mercado. Además, las carboneras solían estar conectadas con vías de transporte como trenes o camiones, lo que convertía la zona en un punto de gran actividad.
Con el cierre de la mina en 2007, estas instalaciones dejaron de tener su función original. Muchas desaparecieron o fueron transformadas, aunque todavía quedan restos o recuerdos en la memoria de los vecinos. Hoy en día, las carboneras son un símbolo más del pasado industrial de La Camocha y del esfuerzo de las generaciones que vivieron de la minería.